ENTRAR EN EL VACIO

Entrar en el circulo y dejarse atraer por el centro, es el gran desafio del hombre moderno,
que solo conoce la realidad de la circunferencia.
El vacio no es carencia, es el todo abrarcandose.
El vacio no es soledad, es el ambito donde nace el sol, la luz interior.
El vacio es el blanco que apela al Creador en sus siete colores, es la tela que contiene
en sí misma, la obra de arte. Es el magnetismo que en el silencio impulsa al escritor.
Es el Tao de los orientales, el absoluto, el no-ser, que es, ser en unidad.
El vacío es también la noche, esa contemplacion oscura del alma de la cual habla San Juan
de la Cruz. Nada se ve, aunque está la presencia, en las sombras que anida en toda
personalidad humana y la oscuridad abarcante que envuelve todo proceso autentico de
conociemiento interior.
El vacio es el silencio que evoca y convoca.
El vacio es mudo acorde de la quena que canta.
El vacio, en definitiva, es el caos primordialdel cual surgio la creacion del universo, el
caos que es capaz de ser un tremendo deposito de belleza ordenada, nos coloca en linea
directa con la fuerza creadora de la vida.
El vacio es la fuente atractora de la materia en evolucion, el magnetismo hacia el centro.
El espacio de la conciencia.
El vacio es Dios.

Lucia Inserra
 
     
   
     
Universidad de la Conciencia - 2009 - Argentina. Todos los derechos reservados.    Diseñado por
 Dos Design - Diseño Gráfico