EL CAOS CREADOR

Me tomó el silencio,
en medio de tanta gente
Me molestaba el ruido, las voces,
me esforzaba por estar divertida.
Busqué convertirme.

Ir adentro, más aún, de mi misma!
Tocar fondo.
Quedarme en la nada.
Adentrarme en la noche oscura del alma.
Salí a la soledad del camino.
Me acompañan las miradas cariñosas
como estrellas iluminando la inevitable muerte.

Sucedió entonces…
el Salto al Vacío.
La caída libre más intensa de mi vida.
Solté mi existencia.
Me reconocí un punto en el infinito
y supe que mi casa es el universo.

Fue el momento de encontrarme
cara a cara con el Caos...
Desarmada...
En carne viva...
Vulnerable...
Noche, vacío, caos.
A dónde había quedado mi ser?
Era puro centro.
Me había despojado de mi misma.
Se rompió la  personalidad!
Quien era ya no soy.

Surgió mi niña interior
tratando de encarnar sin resistencia.
Caminé por el bosque oscuro
sobre una vía láctea que dibujaba
el sol de medianoche.
Sentí el hilo de mi existencia
sostenida por algo más...
muy superior a mi comprensión.

La soledad frente a la inmensidad
es como un grano de arena en la playa.
Somos pequeños cristales
que conforman el Todo.
Cuando el vacío habla...
susurra en el corazón,
un canto letánico que inunda al ser
de eternidad.

Lloré con el sentimiento de miles de años,
por haber corrido los velos.
Y postrándome desnuda
en el desierto de mi existencia;
supe que solo Soy
una delicada brisa de Dios.  

Escrito en el año 2000, a 4 meses del diagnóstico de cáncer de mama.
Lo comparto con todos ustedes en el 2010 habiendo recuperado la Salud Sagrada.

Lucia Inserra
 
     
   
     
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