AMOR CREATIVO

“Amor, amor..., quiero amar, dicen los hombres y mujeres de esta tierra...pero, al pronunciar estas palabras, hablan de un mundo que no conocen todavía y traducen una emoción que flota en ellos como un barco desarbolado...”

Desde que nacemos hemos escuchado la palabra Amor en los labios de cuanta persona ha estado cerca nuestro. Los primeros cuidados, los primeros mimos, los primeros “te amo” nos han hecho reconocer que somos seres amorosos.
Y comenzamos a creer que amamos...
Conocemos la pulsión que adorna su nombre, conocemos un sentimiento que se le parece y que es fruto de nuestras emociones : el amor-emoción. Es el primer intento de desplegar nuestro ser y vernos reflejados en el otro. Doy con la secreta esperanza y la necesidad de recibir alguna recompensa, un alimento para mi vida. Pero siempre esta actitud sugiere un regateo.  Admitámoslo, no sólo como una realidad sicológica sino como una fuerza concreta. De esta misma fuerza vital surge la facultad de experimentar por uno mismo y reconocer cuál es mi capacidad de amar.
Buscando la fuente misma del amor, pasamos por el amor romántico y el amor que es atracción sexual. El mayor problema del amor sexual es que nunca perdura. Desde la pasión creemos dominar una ilusión que fácilmente cae como un velo, nos desilusionamos, porque sólo vemos una parte del todo. La persona amada se convierte en un objeto, aunque no nos demos cuenta. Así y todo, permanecemos atascados allí, porque nuestro condicionamiento ha cargado a la sexualidad con todo tipos de expectativas y represiones.
Decimos que es el escalón inferior. Ahora debemos seguir descubriendo....
Todo ser humano tiene la capacidad de pensar con la que desarrolla su percepción, la capacidad de sentir con la que intensifica su sensibilidad y la capacidad de actuar con la que fortalece la voluntad y se expresa.
 En el segundo escalón comienzo a identificarme con lo que siento, pienso y actúo. Me hago cargo de mí mismo, me descubro un ser de amor.
Si bien nuestra sensibilidad es el motor que pone en marcha nuestro barco, el querer amar es una elección. Éste es uno de los grandes desafíos de la vida para el desarrollo del individuo. Nuestras elecciones reflejan nuestros valores, nos muestran la clase de personas que queremos llegar a ser. Y las consecuencias de las elecciones en el amor afectan a todos los niveles de la vida. Cuando comienzo a conocerme, integrarme y ser sincero conmigo mismo, valoro el “encuentro” y escojo desde una perspectiva madura.
El tercer escalón es cuando aprendo a gozar de la vida porque vibro en el amor. Amo al otro por lo que ES, amo su naturaleza física, psíquica, mental y espiritual.  Disfruto con él o con ella. Dis-frutar es sacar los frutos de ese amor. Es  entonces, cuando el diálogo de los cuerpos cobran sentido, se sumergen en una totalidad de esa relación y surge junto al juego erótico, una fuerza creadora que los trasciende.
En nuestro barco, podemos o no, poner nuestro rumbo a una calidad de amor que nos plenifica, hacia un amor creativo; y de ello dependerá nuestra calidad de vida.
Es necesario tomar conciencia que hay otra calidad de Amor Superior que incluye el amor personal y nos une a todos los seres del universo.
Tomémonos el tiempo para realizar un trabajo de autenticidad, y también de alegría. La  Alegría a la que me refiero no es una emoción, sino una de las raíces de la Creación.

Lucia Inserra
 
     
   
     
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