Victoria Virginia Tropán

 
 

Soy Virginia Victoria Tropán, madre de 8 hijos.
Pertenezco a la comunidad mapuche Linares, en el sector de Nahuel Mapi abajo; departamento Huiliche en la localidad de Junín de loa Andes, provincia de Neuquén.
Mi esposo es Martín Cayunao y vivimos juntos hace 29 años, nuestros hijos se llaman:
* Andelito Tropán, artesano de 32 años.
* Beatriz Virginia Cayunao, artesana de 28 años.
* Noemí Angélica Cayunao, de 24 años, artesana, madre de Kevin Linares de 2 años.
* Jaime Teodoro Cayunao, de 22 años, músico toca el bandoneón.
* Violeta Lujan, apodada Ynalew, que significa “la menos de las hijas mujeres” de 16 años, egresada en el 2005 de la Escuelita Nº 287 de Nahuel Mapi Abajo.
* Adonán Andelito, de 12 años, cursa 6to grado, se dedica a peón de campo y tiene un hermoso traje de gaucho.
* Jonathan Eleazar, de 9 años y cursa 5to grado en la misma escuelita, lo apodamos Tiyo.
* César de Dios Eusebio, pero le decimos Matías desde antes de nacer, tiene 6 añitos y comenzó 1er grado.
Desde chica, yo era traviesa, pero a la vez me decían que tenía todo el conocimiento desde la experiencia.

Mi mamá, que aún vive, se llama Erminda Huenifil tiene 76 años, es artesana y por esos desde pequeña aprendí bien el oficio.
La primera travesura que me acuerdo siempre es que a los 7 años, cuando mi mamá preparaba el telar, tenía los ovillos de hilo de lana de oveja para urdir (armar el telar) y le saque a escondidas algunos y los llevé entre las plantas y armé con seis ramas el telar, Miraba como lo iba haciendo par imitarla en mi propia trabajo.
Gracias a la intervención de mi abuela Marcelina Huenoquim, yo he valorado mucho el conocimiento que viene de nuestros antepasados y la artesanía, no solo en el tejido sino también en la arcilla.
Ella me transmitió la experiencia espiritual de mi pueblo a través de su vida.
Trabajaba todo el día en su telar, bendiciendo y agradeciendo a Dios que le daba la fuerza de seguir adelante. Cantaba el Tayel, en forma de rezo, pidiendo por su familia, sus nietos y sus descendencias para que el Newen los acompañe siempre.
“AYI HUEN, AYI HUEN” significa estar contento y alegre, y decía cuando Dios le prestaba un día bueno.
De ella aprendí los Tayel, a las fuerzas de la naturaleza y los Glcantun, canciones en mapuzungum; como los romanceros.
Mi papá, el hijo de Marcelina, fue una persona muy importante para mí. Se llamaba Segundo Eusebio Tropán. El tuvo siempre una buena convivencia con todos nosotros, en principal con mi mamá; y en especial con mi abuela, que la asistió cuando quedó sola.
Nosotros en la casa éramos 8 hermanos, 4 varones y 4 mujeres. Hoy hay una fallecida, y otro hermano que no sabe hablar de nacimiento, pero es un chico excelente y buen trabajador en el campo.

Mi papá nos enseñó a compartir como hermanos, nos hablaba del respeto y demostrar cariño a los otros. Ninguno de ellos, ni mi madre, ni mi padre fueron al colegio, sin embargo nos transmitían los valores de la familia y el saber ayudar a otras familias.
Mi abuela le indicaba a mi papá sobre como tenían que ser las cosas de la tradición, como por ejemplo el Wichachipan (salir temprano, antes del sol, a agradecer por el trabajo, el bienestar, la salud). Y también tenía que hacer todos los años la Señalada, que es marcar los corderos y chivos; y antes un Wichachipan por la mañana.
Mi papá hizo lo mismo conmigo y yo siento un profundo respeto por nuestra tradición.

EL TEJIDO
Gracias a nuestros mayores, nos dejaron la enseñanza de hacer los telares y aprender a tejer, que hoy yo le transmito, también a mis hijos.
En primer lugar, hay que aprender a hilar la lana y Lugo unir y torcer el hilo. Después se lava toda la lana y se cuelga.
Se sale a buscar los yuyos, raíces, planta o cortezas, teñir de diferentes colores las lanas. Por ejemplo: el Michay es para hacer el color amarillo, se utiliza la corteza de la raíz y se encuentra aquí cerca de casa, en las montañas. También de la misma planta se busca el fruto, para preparar el color azul. Se hierve siempre en cacerolas con agua y se coloca la lana. Para teñir en gris, se utiliza la corteza del árbol Radal; y para conseguir el marrón oscuro, el arbusto Monteguanaco. Del yuyo Cocolle se obtiene el color rosado-rojizo; y para el verde se busca la raíz de la Romasa.
También, logré hacer conseguir el gris, con ceniza y sal, porque aquí en esta zona no tenemos radal.
Luego de teñir todos los colores, se deja secando la lana y se ovilla, se llama Trcón (la madeja en forma de ovillo). Ya preparada la lana se arma el telar.
Se prepara con dos palos grandes y dos cruzados.
Se le colocan 2 cañas en el centro, que sirven para guiar el trabajo de labor, es decir los dibujos hecho a mano; o puede ser simplemente peinecillo, van como el arado o la costilla de vaca, dos colores entrelazados.
Hace como 7 años que yo vengo haciendo el tejido dictado por sueños, y confío y creo en mis sueños como una orden, porque aunque tarde más, ese es un trabajo seguro que vendo, no importa que tenga que esperar para que llegue la persona adecuada que le interese.
Una matra de alrededor de 1,60 m por 1 m me lleva una semana continuada de trabajo.
Y un matrón que mide aproximadamente 2,30 m por 1,60 m me puede llevar de trabajo varios meses, invierno y verano.

Me concentro en el tejido y es como si me aparece nuestro conocimiento mapuche y me aparecen nuestros antepasados. Me acuerdo de mi abuelita y pienso en antes, en todas las mujeres; y a veces lloro al recordar y tengo que dejar por un tiempo el trabajo.
Al hacer trabajitos chicos, las carteritas, cinchas, alforjas, fajas, caminos, son los que me permiten comprar la yerba y alimentos para la casa.
El sentido de lo que voy tejiendo, de acuerdo a lo que recibo en los sueños, me hace visionar, algunas veces lo que le sucede a mi comunidad.
El color amarillo representa la bandera de la ceremonia: Rogativa y el reboso (vestimenta) de la Calfu Malen, que es la niña santa de dicha ceremonia.
El color azul, representa lo mismo, en relación a la Rogativa; en la que están las 2 banderas, amarilla y azul.
El azul y amarillo también lo usa el Piuichen, que es el niño santo, que lleva junto a la niña el Trarilonco (es una cinta en la cabeza) con dichos colores.
En el matrón una gran franja de labor hecha con amarillo y negro, significa el sacrificio que es vivir en la comunidad.

El trayecto que han hecho, nuestros tatarabuelos, bisabuelos, abuelos y padres como una lucha para hacer algo bueno es lo que tienen sentido. Así tiene la gracia de Dios. En cambio el que no lucha es como un vaso vacío.
Es la lucha del pueblo mapuche, por mantener viva su tradición y mantener sus tierras.
El Lonco Ciuca, es la cabeza de un pajarito, lleva como dibujo la labor. Se hacia en representación del anuncio del día bueno o malo.
Hoy por hoy, casi no se escucha este pajarito.
¿Será por el frío? o… ¿porque antes había más unión?, y ahora se fueron llenando los conocimientos.

Los sentidos de los dibujos en las guardas, son la araña, la que teje los sueños, que significa la unión de la comunidad.
El símbolo es una pareja o amigos que siempre se llevan bien y son uno.
Otro es el Lonco Ciuca, la cabeza del pajarito con escalerita, si lo miras del otro lado es el pajarito volando.
Los triángulos son los Pehunes Plepech (hojitas).




 
 

 

 
 

 
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